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El Arrepentimiento

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Graciela
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11022012

El Arrepentimiento

Mensaje por Graciela

(ROMANOS 3:23 → todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios.)

En la lección anterior vimos cómo es que podemos convertirnos en hijos de Dios, y entrar a formar parte de su familia.

Ahora veremos que un verdadero hijo de Dios debe experimentar un cambio de actitud, o sea, darle la espalda al pecado. El pecado es todo lo que nos separa de Dios, como dice la Biblia:

Romanos 6:23 → El pago que da el pecado es la muerte, pero el don de Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor.

Por lo tanto, el hijo de Dios debe cambiar su actitud ante el pecado, y comenzar a llevar una vida distinta. A este cambio de actitud se le llama arrepentimiento, el cual consta de dos partes:


  • Sentir pesar por el pecado.
  • Llevar una vida distinta.
No debe confundirse arrepentimiento con remordimiento, que viene siendo sólo sentir pesar por el pecado, tal vez hacer penitencia, y luego volver a cometerlo, puede ser que con el pretexto de que “así soy yo, y no puedo cambiar”.

No, el verdadero hijo de Dios debe sentir pesar por el pecado, y luego decidir llevar una vida distinta; o sea, experimentar el verdadero arrepentimiento.

Mateo 3:8 → Pórtense de tal modo que se vea claramente que se han vuelto al Señor.

Como podrás darte cuenta, el llegar a ser hijo de Dios conlleva la responsabilidad de arrepentirnos de los pecados cometidos, o de un estilo de vida alejado de la aprobación de Dios, y nos impulsa a comportarnos de manera que la gente pueda notar sin lugar a dudas que somos hijos de Dios.

A continuación veremos varios versículos bíblicos que darán más luz sobre este tema:

Lucas 5:32 → Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se vuelvan a Dios.

Marcos 1:4 → Y así se presentó Juan el Bautista en el desierto; decía a todos que debían volverse a Dios y ser bautizados, para que Dios les perdonara sus pecados.

2 Pedro 2:9 → No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, sino que tiene paciencia con ustedes, pues no quiere que nadie muera, sino que todos se vuelvan a Dios.

Como puedes darte cuenta, la expresión “volverse a Dios” nos da a entender que, si el pecado y Dios están en dos puntos opuestos, volverse a Dios significa darle la espalda al pecado, y caminar hacia Dios. O sea, comenzar a vivir una vida distinta de la anterior que vivíamos, eliminando de nuestros hábitos y formas de vida todo lo que no le agrada a Dios, o que está en contra de la Palabra de Dios.

Por ejemplo, si tenemos costumbre de hablar groserías o maldiciones, fumar, tomar, drogarnos, mentir, robar, cometer fraudes, murmurar, o cosas parecidas, ahora debemos sentir pesar cuando nos comportamos así, y decidir actuar de forma totalmente diferente en el futuro.

El hijo de Dios por lo tanto, sabe que nuestro Padre siempre nos perdonará cuando fallemos y nos acerquemos a Él con un sincero arrepentimiento en nuestro corazón (sintiendo pesar por el pecado cometido, y decidiendo en nuestro corazón nunca más volver a fallar):

1 Juan 2:1 → Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no cometan pecado. Aunque si alguno comete pecado, tenemos ante el Padre un defensor, que es Jesucristo, y él es justo.

Salmos 51:17 → Las ofrendas a Dios son un espíritu dolido; ¡tú no desprecias, oh Dios, un corazón hecho pedazos!

Un espíritu dolido, un corazón hecho pedazos, por sentir mucho pesar al pecar contra Dios. Y como dice este Salmo, nuestro Padre nunca nos despreciará cuando llegamos ante Él sincera y profundamente arrepentidos.

Demos gracias al Señor por el privilegio de hacernos sus hijos; y si hay alguna área en tu vida que todavía deba ser modificada, ora a Dios para que te ayude a vencerlo, y puedas comportarte de la manera que a Él le agrade.


El corazón de Dios late por ti.
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Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. (Jeremías 31:33)
porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. (Mateo 26:28)
Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,(Ezequiel 11:19)
siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. (2 Corintios 3:3)
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