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Entrando por la Puerta Estrecha


¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

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Graciela
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¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Graciela el Lun Mar 24, 2014 11:36 am

¿Ayudas a los demás? ¿No asesinas ni robas? ¿Piensas que es malo mentir? ¿Cuidas de tu familia? ¿Eres muy sincero y honesto? ¿Respetas la ley? ¿Cumples responsablemente con tus obligaciones?

Navegando por internet me encontré este sermón de Juan Wesley, y me pareció muy interesante. Lo agregaré íntegramente, y espero en Cristo que sea de mucha bendición su lectura.
John Wesley escribió:Por poco me persuades a ser cristiano (Hechos 26:28).

Existen muchas almas que hasta este punto llegan: pues desde que se estableció en el mundo la religión cristiana, ha habido un sinnúmero, en todas épocas y de todas nacionali­dades, que casi se han decidido a ser cristianos. Mas viendo que de nada vale ante la presencia de Dios, el llegar tan só­lo hasta este punto, es de la mayor importancia que conside­remos:

Primero, lo que significa ser casi cristiano.

Segundo, lo que es ser cristiano por completo.

1.   (I). 1. El ser casi cristiano quiere decir: en primer lugar, la práctica de la justicia pagana; y no creo que ninguno ponga en duda mi aserción, supuesto que la justicia pagana abraza no sólo los preceptos de sus filósofos, sino también esa rectitud que los paganos esperan unos de otros y que muchos de ellos practican. Sus maestros les enseñan: que no deben ser injustos ni tomar lo que no les pertenece sin el consentimien­to de su dueño; que a los pobres no se debe oprimir ni hacer extorsión a ninguno; que en cualquier comercio que tengan con ellos, no se ha de engañar ni defraudar a ricos ni a pobres; que no priven a nadie de sus derechos y si fuere posible, que nada deban a ninguno.

2.   Más aún: la mayoría de los paganos reconocían la ne­cesidad de rendir tributo a la verdad y a la justicia y aborre­cían, por consiguiente, no sólo al que juraba en falso, ponien­do a Dios por testigo de una mentira, sino también al que acusaba falsamente a su prójimo calumniándolo. En verdad que no tenían sino desprecio para los mentirosos de todas clases, considerándolos como la deshonra del género humano y la peste de la sociedad.

3.   Además: esperaban unos de otros cierta caridad y misericordia; cualquier ayuda que se pudieran prestar sin de­trimento propio. Practicaban esta benevolencia, no sólo al prestar esos pequeños servicios humanitarios que no causan al que los hace gusto ni molestias, sino también alimentando a los hambrientos; vistiendo a los desnudos con la ropa que les sobraba, y en general, dando a los necesitados lo que no les hacía falta. Hasta tal punto llegaba la justicia de los paga­nos; justicia que también poseen los que casi son cristianos.

(II). 4. La segunda cualidad del que casi es cristiano, es que tiene la apariencia de piedad, de esa piedad que se menciona en el Evangelio de Jesucristo, que tiene las señales exteriores de un verdadero cristiano. Por consiguiente, los que casi son cristianos no hacen nada de lo que el Evangelio prohíbe: no toman el nombre de Dios en vano; bendicen y no maldicen; no juran jamás, sino que sus contestaciones son siempre: sí, sí; no, no; no profanan el día del Señor ni permi­ten que nadie lo profane, ni aun el extranjero que está den­tro de sus puertas; evitan no sólo todo acto de adulterio, for­nicación e impureza, sino aun las palabras y miradas que tienden a pecar de esa manera; más aún toda palabra ociosa, toda clase de difamación, crítica, murmuración, “palabras torpes o truhanerías,” etapea, cierta virtud entre los mora­listas paganos; en una palabra, se abstienen de toda clase de conversación que no “sea buena para edificación” y que por consiguiente, contrista “al Espíritu Santo de Dios con el cual estáis sellados para el día de redención.”

5. Se abstienen de beber vino, de fiestas y glotonerías, y evitan hasta donde les es posible, toda clase de contención y disputas; procurando vivir en paz con todos los hombres. Si se les hace alguna injusticia, no se vengan ni devuelven mal por mal. No injurian, no se burlan ni se mofan de sus prójimos por razón de sus debilidades. Voluntariamente no lastiman, ni afligen, ni oprimen a nadie, sino que en todo ha­blan y obran conforme a la regla: “Todas las cosas que qui­sierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos.”

6. En la práctica de la benevolencia, no se limitan a obras fáciles y que cuestan poco esfuerzo, sino que trabajan y sufren en bien de muchos, a fin de proteger eficazmente a unos cuantos por lo menos. A pesar de los trabajos y las penas todo lo que les viene a la mano lo hacen según sus fuerzas, ya sea en favor de sus amigos o ya de sus enemigos; de los buenos o de los malos, porque no siendo “perezosos” en este o en cualquier otro “deber,” hacen toda clase de bien, según tienen oportunidad, a “todos los hombres;” a sus almas lo mismo que a sus cuerpos. Reprenden a los malos, instruyen a los ignorantes, fortifican a los débiles, animan a los buenos y consuelan a los afligidos. A los que duermen espiritualmen­te procuran despertar, y guiar a aquellos a quienes Dios ya ha movido, al “manantial abierto...para el pecado y la in­mundicia,” a fin de que se laven y queden limpios; amones­tando también a los que ya son salvos por la fe a honrar en todo el Evangelio de Cristo.

7. El que tiene la forma de la santidad usa también de los medios de gracia, de todos ellos y siempre que hay la oportunidad. Con frecuencia asiste a la casa de Dios y no co­mo algunos, quienes se presentan ante el Altísimo cargados de cosas de oro y joyería, mostrando vanidad en el vestido y, ya sea por sus mutuas atenciones, impropias de la ocasión, o su impertinente frivolidad, demuestran que no tienen la for­ma ni el poder de la santidad. Pluguiese a Dios que no hu­biera entre nosotros algunas personas de esta clase, que en­tran al templo mirando por todas partes y con todas las se­ñales de indiferencia y descuido; si bien algunas veces pa­rece que piden la bendición de Dios sobre lo que van a hacer; quienes durante el culto solemne se duermen o toman la pos­tura más cómoda posible, o conversan y miran para todas partes, como si no tuvieran nada serio que hacer y Dios es­tuviese durmiendo. Estos no tienen ni la forma de piedad; el que la posee, se porta con seriedad y presta atención a todas y cada una de las partes del solemne culto; muy especialmente al acercarse a la mesa del Señor, no lo hace liviana o descui­dadamente, sino con tal aire, modales y comportamiento, que parece decir: “Señor, ten misericordia de mí, pecador.”

8. Si a todo esto se añade la práctica de la oración con la familia, que acostumbraban los jefes del hogar y el consa­grar ciertos momentos del día a la comunión con Dios en lo privado, observando una conducta irreprochable, tendremos una idea completa de aquellos que practican la religión exte­riormente y tienen la forma de piedad. Sólo una cosa les fal­ta para ser casi cristianos: la sinceridad.

(III). 9. Sinceridad quiere decir un principio real, inte­rior y verdadero de religión, del cual emanan todas estas ac­ciones exteriores. Y a la verdad que si carecemos de este prin­cipio, no tenemos la justicia de los paganos, ni siquiera la suficiente para satisfacer las exigencias del poeta epicúreo. Aun ese mentecato en sus momentos sobrios, decía:

Oderunt pecare boni, virtutis amore;

Oderunt pecare mali, formidini pœnœ.

“Por amor a la virtud dejan de pecar los buenos; mas los malos por temor del castigo.”

De manera que si un hombre deja de hacer lo malo, sim­plemente por no incurrir en las penas, no hace ninguna gra­cia. “No te ajusticiarán.” “No alimentarás a los cuervos col­gado de un madero,” dijo el pagano y en esto recibe su única recompensa. Pero ni aun según la opinión de ese poeta es un hombre inofensivo como este, tan bueno como los paganos rectos. Por consiguiente, no podemos decir con verdad de una persona, quien, guiada por el móvil de evitar el castigo, la pérdida de sus amistades, sus ganancias o reputación, se abs­tiene de hacer lo malo y practica lo bueno, y usa de todos los medios de gracia, que casi es cristiana. Si no tiene mejores intenciones en su corazón, es un hipócrita.

10.  Se necesita, por lo tanto, de la sinceridad para este estado de casi ser cristiano; una intención decidida de servir a Dios y un deseo firme de hacer su voluntad. Significa el deseo sincero que el hombre tiene de agradar a Dios en to­das las cosas; con sus palabras, sus acciones, en todo lo que hace y deja de hacer. Este propósito del hombre que casi es cristiano, afecta todo el tenor de su vida; es el principio que lo impulsa a practicar el bien, abstenerse de hacer lo malo y a usar los medios que Dios ha instituido.

11.  En este punto, probablemente pregunten algunos: “¿Es posible que un hombre pueda ir tan lejos y, sin embar­go, no ser más que casi cristiano” “¿Qué otra cosa además se necesita para ser cristiano por completo” En contestación diré: que según los oráculos sagrados de Dios y el testimonio de la experiencia, es muy posible avanzar hasta tal punto y sin embargo, no ser más que un casi cristiano.

12.  Hermanos, grande “es la confianza con que os ha­blo.” “Perdonadme esta injuria” si declaro mi locura desde los techos de las casas para vuestro bien y el del Evangelio. Permitidme pues, que hable con toda franqueza de mí mismo, como si hablase de otro hombre cualquiera; estoy dispuesto a humillarme para ser después exaltado; y a ser todavía más vil para que Dios sea glorificado.

13.  Durante largo tiempo y como muchos de vosotros podéis testificar, no llegué sino hasta este punto; si bien usa­ba de toda diligencia para desterrar lo malo y tener una con­ciencia libre de toda culpa; “redimiendo el tiempo;” me apro­vechaba de todas las oportunidades que se presentaban de ha­cer bien a los hombres; usaba constante y esmeradamente de todos los medios de gracia tanto públicos como privados; pro­curaba observar la mejor conducta posible en todos lugares y toda hora y, Dios es mi testigo, hacía yo todo esto con la mayor sinceridad puesto que tenía vivos deseos de servir al Señor y resolución firme de hacer su voluntad en todo; de agradar a Aquel que se había dignado llamarme a pelear “la buena batalla” y a echar mano de la vida eterna; sin embargo, mi conciencia me dice, movida por el Espíritu Santo, que durante todo ese tiempo yo no era más que un casi cristiano.

II. Si se pregunta: ¿qué otra cosa además de todo esto significa el ser cristiano por completo contestaré:

(I). 1. En primer lugar, el amor de Dios quien así dice en su Santa Palabra: “Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas.” Ese amor que llena el corazón, que se posesio­na de todos los afectos y desarrolla las facultades del alma, empleándolas en toda su plenitud. El espíritu de aquel que de esta manera ama al Señor, de continuo se regocija en Dios su Salvador; su deleite está en el Señor a quien en todas las cosas da gracias; todos sus deseos son de Dios y permanece en él la memoria de su nombre; su corazón a menudo ex­clama: “¿A quién tengo yo en los cielos” “Y fuera de ti na­da deseo en la tierra.” Y ciertamente, ¿qué otra cosa puede de­sear además de Dios A la verdad que no el mundo ni las cosas del mundo: porque está crucificado al mundo y el mundo a él; “ha crucificado la carne con los afectos y concupiscencias;” más aún, está muerto a toda clase de soberbia porque “la ca­ridad...no se ensancha;” sino que por el contrario, como el que vive en el amor, así “vive en Dios, y Dios en él” y se con­sidera a sí mismo menos que nada.

(II). 2. En segundo lugar, otra de las señales del ver­dadero cristiano, es el amor que profesa a sus semejantes, pues que el Señor ha dicho: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Si alguno preguntase: “¿Quién es mi prójimo” le contestaríamos: todos los hombres del mundo, todas y cada una de las criaturas de Aquel que es el Padre de los espíritus de toda carne. No debemos exceptuar a nuestros enemigos ni a los enemigos de Dios y de sus propias almas, sino que los debemos amar como a nosotros mismos, como “Cristo nos amó a nosotros;” y el que quiera comprender mejor esta cla­se de caridad, que medite sobre la descripción que Pablo da de ella. “Es sufrida, es benigna;...no tiene envidia” no juzga con ligereza; “no se ensancha,” sino que convierte al que ama en humilde siervo de todos. El amor “no hace sinrazón…no busca lo suyo sino sólo el bien de los demás y que to­dos sean salvos; “no se irrita,” sino que desecha la ira que sólo existe en quien no ama; “no se huelga de la injusticia, mas se huelga de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, to­do lo espera.”

(III). 3. Aún hay otro requisito para ser verdadera­mente cristiano, que pudiera considerarse por separado, si bien no es distinto de los anteriores, sino al contrario, la ba­se de todos ellos es: la fe. Excelentes cosas se dicen de esta virtud en los Oráculos de Dios. “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios,” dijo el discípulo ama­do. “A todos los que le recibieron, dióles potestad de ser he­chos hijos de Dios, a los que creen en su nombre.” “Y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.” El Señor mismo declara que: “El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.”

4. Nadie se engañe a sí mismo. “Necesario es ver clara­mente que la fe que no produce arrepentimiento, amor y bue­nas obras, no es la viva y verdadera, sino que está muerta y es diabólica; porque aun los demonios mismos creen que Je­sucristo nació de una virgen; que hizo muchos milagros y de­claró ser el Hijo de Dios; que sufrió una muerte penosísima por nuestras culpas y para redimirnos de la muerte eternal; que al tercer día resucitó de entre los muertos; que subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre y que el día del juicio vendrá otra vez a juzgar a los vivos y a los muer­tos. Estos artículos de nuestra fe y todo lo que está escrito en el Antiguo y Nuevo Testamentos, los demonios creen firme­mente, y sin embargo, permanecen en su estado de condena­ción porque les falta esta verdadera fe cristiana.”[2]

5.    “Consiste la verdadera y única fe cristiana,” usando el lenguaje de nuestra Iglesia, “no sólo en aceptar las Sagra­das Escrituras y los Artículos de nuestra fe, sino en tener una plena seguridad y completa certeza de que Cristo nos ha sal­vado de la muerte eterna. Es una confianza firme y una certidumbre inalterable de que Dios nos ha perdonado nuestros pecados por los méritos de Cristo, y de que nos hemos recon­ciliado con El; lo que inspira amor en nuestros corazones y la obediencia de sus santos mandamientos.”

6. Ahora bien, todo aquel que tenga esta fe “que puri­fica el corazón” (por medio del poder de Dios que reside en él) de la soberbia, la ira, de los deseos impuros, “de toda maldad,” “de toda inmundicia de carne y de espíritu;” y por otra parte lo llena con un amor hacia Dios y sus semejantes, más poderoso que la misma muerte, amor que lo impulsa a hacer las obras de Dios; a gastar y gastarse a sí mismo traba­jando en bien de todos los hombres; que sufre con gozo los reproches por causa de Cristo, el que se burlen de él, lo des­precien, que todos lo aborrezcan, más aún, todo lo que Dios en su sabiduría permite que la malicia de los hombres o los demonios inflijan sobre él; cualquiera que tenga esta fe y tra­baje impulsando por este amor, es no solamente casi, sino cris­tiano por completo.

7. Mas ¿dónde están los testigos vivientes de todas estas cosas Os ruego, hermanos, en la presencia de ese Dios ante quien están “el infierno y la perdición... ¿cuánto más los corazones de los hombres” que os preguntéis cada uno en vuestro corazón: ¿Pertenezco a ese número ¿Soy recto, misericordioso y amante de la verdad, siquiera como los me­jores paganos Si así es, ¿tengo solamente la forma exterior del cristiano ¿Me abstengo de hacer lo malo, de todo lo que la Palabra de Dios prohíbe ¿Hago con todas mis fuerzas to­do lo que me viene a la mano por hacer ¿Uso de los medios instituidos por Dios siempre que se ofrece la oportunidad ¿Y hago todo esto con el deseo sincero de agradar a Dios en todas las cosas

8. ¿No tenéis muchos de vosotros la conciencia de encon­traros muy lejos de ese estado de mente y corazón; de que ni siquiera estáis próximos a ser cristianos; de que no llegáis a la altura de la rectitud de los paganos; de que ni aun tenéis la forma de la santidad cristiana Pues mucho menos ha en­contrado Dios sinceridad en vosotros, el verdadero deseo de agradarle en todas las cosas. No habéis tenido ni la intención de consagrar todas vuestras palabras y obras, vuestros nego­cios y estudios, vuestras diversiones a su gloria. No habéis determinado ni siquiera deseado, hacer todo “en el nombre del Señor Jesús” y ofrecerlo todo como un sacrificio espiri­tual, agradable a Dios por Jesucristo.

9. Mas suponiendo que hayáis determinado y decidido hacerlo, ¿será bastante el hacer propósitos y el tener buenos deseos, para ser un verdadero cristiano En ninguna mane­ra. De nada sirven los buenos propósitos y las sanas determi­naciones a no ser que se pongan en práctica. Bien ha dicho al­guien que “el infierno está empedrado de buenas intenciones.” Queda por resolver la gran pregunta: ¿Está vuestro corazón lleno del amor de Dios ¿Podéis exclamar con sinceridad: “¡Mi Dios y mi Todo!” ¿Tenéis otro deseo además de poseer­lo en vuestro corazón ¿Os sentís felices en el amor de Dios ¿Tenéis en El vuestra gloria, vuestra delicia y regocijo ¿Lle­váis impreso en vuestro corazón este mandamiento: “Que el que ama a Dios, ame también a su hermano” ¿Amáis pues a vuestros semejantes como a vosotros mismos ¿Amáis a todos los hombres, aun a vuestros enemigos y los enemigos de Dios, como a vuestra propia alma, como Cristo os amó a vosotros ¿Creéis que Cristo os amó y se dio a sí mismo por vosotros ¿Tenéis fe en su sangre ¿Creéis que el Cordero de Dios ha “quitado” vuestros pecados y los ha tirado como una piedra en lo profundo del mar ¿Creéis que ha raído la cédula que os era contraria, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz ¿Habéis obtenido la redención por medio de su san­gre, aun la remisión de vuestros pecados Y por último, ¿da su Espíritu testimonio con vuestro espíritu de que sois hi­jos de Dios

10.  El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que está en medio de nosotros, sabe que si algún hombre muere sin esta fe y sin este amor, mejor le fuera al tal hombre el no haber nacido. Despiértate, pues, tú que duermes e invoca a Dios; llámale ahora, en el día cuando se le puede encontrar; no le dejes descansar hasta que haga pasar todo “su bien de­lante de tu rostro,” hasta que te declare el nombre del Se­ñor “Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; que guarda la misericor­dia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado.” Que ningún hombre os engañe ni os detenga antes de que hayáis obtenido esto, sino al contrario clamad de día y de noche a Aquel que “cuando aun éramos flacos, a su tiempo murió por los impíos” hasta que sepáis en quién habéis creí­do y podáis decir: “¡Señor mío, y Dios mío!” orando sin cesar y sin desmayar hasta que podáis levantar vuestras manos ha­cia el cielo y decir al que vive por siempre jamás: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo.”

11.  Pluga al Señor que todos los que aquí estamos reu­nidos sepamos no solamente lo que es ser casi cristianos, sino verdaderos y completos cristianos; estando gratuitamente jus­tificados por su gracia por medio de la redención que es en Jesús; sabiendo que tenemos paz con Dios por medio de Je­sucristo; regocijándonos con la esperanza de la gloria de Dios y teniendo el amor de Dios derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.




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Tan cerca de la Cruz y tan lejos de Jesús

Mensaje por Graciela el Dom Sep 13, 2015 7:50 pm

¿Soy un cristiano verdadero, o soy un casi-cristiano?

Mucha gente dice creer en Jesús, hablan como cristianos, se comportan como cristianos, se expresan como uno de ellos, hacen obras muy buenas, evitan hacer el mal, van al templo regularmente... Pero no soncristianos verdaderos. Ya lo describió Wesley en la predicación que antecede este comentario.

Cuando lo publiqué, no me había fijado que, al momento de describir al cristiano verdadero, Wesley usó un punto de vista arminiano, de acuerdo con el cual, la obra salvadora de Dios también fue resultado de la voluntad humana; lo cual he llegado a la conclusión de que no es verdad.

Voy a resumir la descripción de Wesley de un verdadero cristiano: es aquél que ha nacido de nuevo; aquél que ha sido regenerado por la Sangre de Cristo, aquél que habiéndosele abierto sus ojos y resucitado su espíritu muerto, ha recibido de Dios un corazón de carne, en lugar de su anterior corazón de piedra, y ahora es capaz de decir "Sí, Jesús, me arrepiento de mis pecados, reconozco que te necesito porque tú pagaste el precio, te entrego mi vida, y te pido que seas mi Salvador y Señor".
Colosenses 3:1 escribió:Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.
Nadie puede resucitarse a sí mismo.

Este cristiano verdadero, al estar lleno del amor de Cristo, ahora es capaz de dar ese amor por el prójimo del que habla nuestro buen Wesley, está siendo capacitado para las buenas obras que Dios preparó desde el principio de los tiempos.
2 Timoteo 3:17 escribió:a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Hoy en la clase de la Escuela Dominical, la maestra de los jóvenes comentó una anécdota de su mamá. Un día fue al consultorio de un doctor que tenía el recibidor lleno de crucifijos; dice que sintió en su corazón el mandato del Espíritu Santo de decirle al médico: Su consultorio está lleno de crucifijos, pero ¿está su corazón lleno de Cristo?

Por diversas razones no le dijo nada ese día, y pensó: "En la siguiente consulta, la otra semana, le haré la pregunta". Lamentablemente el doctor murió en esa semana, de manera que ella ya no tuvo una nueva oportunidad; se sintió muy mal, le pidió perdón al Señor, esperando que alguien le hubiera  hablado del amor de Jesús antes de morir.

Curiosamente recordé esa anécdota en el momento en que el hermano pastor comenzó su predicación, un rato después... Y la tituló justo así:

Tan cerca de la Cruz y tan lejos de Jesús

Comenzó con la siguiente cita bíblica donde
Hechos 26:28 escribió:Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.
Por poco... casi... ya merito... por un pelito de rana calva...

Como podrás darte cuenta esta predicación se relaciona muchísimo con el mensaje de Wesley con el que se abrió este tema.

Decía el hermano, mucha gente estuvo muy cerca de la Cruz, pero muy lejos de Jesús. Agripa casi fue convencido por Pablo. Porque muchos de ellos hicieron finalmente lo que la gente quería, y no averiguaron la Voluntad de Dios. Como Poncio Pilato. Él sabía que Jesús era inocente; no encontró culpa en él, y aún así, se "lavó las manos" de Su sangre, queriendo endilgarles toda la responsabilidad a los judíos y a los fariseos. Lo mismo hizo Herodes, pues él también, sabiendo que Jesús era inocente, no tuvo reparos en enviarlo con Pilatos para que fuera juzgado por él.
¿Y qué decir de los guardias? No sólo lo abofetearon, golpearon y escarnecieron, sino que le clavaron una lanza en el costado, y contemplaron impasibles su agonía clavado en la Cruz.

Sin embargo, aquí cabe la pregunta: ¿realmente esta gente no quiso seguir a Jesús? ¿Realmente estas personas estaban en condiciones de elegir no seguir a Jesús?

Es curioso cómo muchas veces, al dar un mensaje, se nos mezcla el auditorio: a veces parece que les hablamos a los perdidos, y a veces parece que exhortamos a los ya convertidos; cuando en realidad es imposible darles un mensaje igual a unos y a otros, pues nuestra posición legal ante el Señor es totalmente diferente.

Es totalmente inútil decirle a una persona: ¡Decídete por Cristo! Si no te decides, estarás cometiendo un error. ¿Será que la persona sin Cristo tiene la capacidad de elegir? Veamos algunos versículos que nos darán la respuesta:
1 Corintios 1:18a escribió:Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden;
Aquí la Biblia no hace distinciones; a los que se pierden, se está refiriendo a todos los que se pierden. No sólo a los tontos que se pierden, o a los necios que se pierden.
Mateo 13:10-11 escribió:Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado.
¿Te da la impresión aquí que, cuando Jesús les hablaba por parábolas a los que no eran sus discípulos, tenían la opción de decidir? ¿Y qué tal aquí?
Mateo 13:13 escribió:Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
Más claro ni el agua. Aquí Jesús está diciendo: No quiero que ellos vean, ni entiendan. ¡Así lo decidió Él, por su pura y soberana Voluntad!

Ahora veamos esta otra porción de la Biblia, refiriéndose a los fariseos,
Jesús, en Juan 8:44, escribió:Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Si alguien es hijo del diablo, ¿te parece a ti que realmente tiene la capacidad de elegir ya no pertenecer al diablo? Y si te preguntas si hay personas que no pertenecen al diablo, ni tampoco a Dios, esto te sacará del error:
Mateo 12:30 escribió:El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.
No hay términos medios; no hay medias tintas; no hay posturas intermedias. O eres o no eres cristiano; o eres o no eres hijo de Dios.

Podría seguir poniendo más porciones bíblicas, pero creo que con ésas he mostrado claramente, Biblia de por medio, que las personas que están sin Cristo, no tienen la capacidad de tomar ningún tipo de decisión al respecto de su situación espiritual; simplemente no están conscientes de que están muertos en pecado.

Entonces, ¿qué mensaje les debemos de dar?... Un mensaje de amor; el mensaje de las Buenas Nuevas; el mensaje del arrepentimiento. Y orar por ellos. A sabiendas de que ésa es nuestra parte: proclamar el Evangelio y orar; no podemos hacer nada más, por más que exhortemos, gritemos, advirtamos, amenacemos, regañemos, insistamos, etc. La obra de regeneración es única y exclusivamente del Espíritu Santo. Él la hace incluso sin nuestra intervención.
Ezequiel 3:26 escribió:Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.
¿Te has identificado con estas descripciones? ¿Será que el Espíritu Santo está tocando tu corazón, y abriéndote los ojos? Oro al Señor porque así sea. Por favor, medita en esto:

  • Todos hemos pecado. No hay pecados grandes ni pequeños; para Dios todos son iguales, y como Él es Santo, no convive con el pecado.
    Isaías 59:2 escribió:pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
  • A causa de eso, toda la humanidad está condenada a muerte.
    Romanos 6:23 escribió:Porque la paga del pecado es muerte,
  • Dios ya envió a su Hijo Jesucristo a comprar nuestra libertad.
    Juan 3:16 escribió:Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
  • El pago ya está hecho.
    1 Pedro 3:18 escribió:Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
  • Si aceptas ese regalo, eso te convierte en hijo de Dios.
    Juan 1:12 escribió:Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
  • Entrégale tu vida, invítalo a tu corazón, para que ahora vivas en Su protección, en su fuerza, en Su guía, teniendo una relación de amistad con Él.
    Romanos 14:9 escribió:Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.


Después de leer lo anterior, y meditar en ello, disponte ahora a hacer una oración de acuerdo con estas verdades bíblicas. Y cuando termines, por favor, comparte con nosotros lo que el Señor ha hecho en ti.

¡Dios te bendiga!



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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Graciela el Vie Mar 11, 2016 7:19 pm

Una vez más este mensaje me recuerda lo dicho en este otro: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].

Es impresionante la forma en que hoy por hoy el enemigo ha cambiado sus estrategias. Ahora no insta a la gente a hacer lo malo todo el tiempo; también lo lleva a hacer lo "bueno", a practicar la bondad, la honestidad, la justicia (humana), la sinceridad, el perdón, la tolerancia, la aceptación... pero haciéndoles creer que no necesitan a Jesús. Y cuidado, porque hasta los hijos de Dios podemos caer en este engaño.



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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 12, 2016 7:02 pm

En alguna ocasión, compartiendo la palabra de Dios, utilicé un juego de palabras a manera de ilustración (cosa que hacía muy seguido). Estaba tratando justamente de un tema similar a este.

Dije a la congregación cual era el origen de la palabra "Mediocre", obviamente enfocado al tema.

En palabras muy breves les dije:

"El cristiano que no entrega su vida por completa a Cristo, no termina por creerle a Dios... ESE ES UN CRISTIANO MEDIOCRE POR QUE MEDIO-CREÉ...

Aquél de quien habló El Señor Jesús en Apocalipsis 13:15-16... Ese no es cristiano, es un mediocre... ES UN MEDIOCRE-YENTE.

Al final del culto, se me acercó una hermanita un tanto indignada diciéndome que yo no podía cambiar el significado de las palabras... La hermana ya era adulto mayor y le costaba mantener la atención a las prédicas, pues le vencía el sueño.

Después de explicarle lo que quise decir, se sonrió tiernamente... Yo solo le tomé la mano y se la besé... La hermanita fue (por que ya está con Cristo) un ejemplo vivo de lo que es un verdadero creyente.

Paz.
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Graciela
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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Graciela el Sáb Mar 12, 2016 7:30 pm

¡Qué hermosa historia, y qué ingenio el tuyo, querido hermano [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]!

Creo que nunca se me hubiera ocurrido tomar esa palabra y adaptarla tan bien a este concepto lol!

Y que el Señor nos ayude a ser fieles a Su Palabra, y que nos aumente la fe Orando



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Carlos Benítez
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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Carlos Benítez el Jue Jul 21, 2016 2:35 pm

yo creo qe una cosa es ser creyente y otra practicante... y otra practicante-creyente... los que practican la fe creyendo en Dios... sabiendo que el es el unico qe produce en nosotros las buenas obras...
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M.S. Huenchun
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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por M.S. Huenchun el Mar Jul 26, 2016 11:19 am

Woow! Tremendo artículo de John Wesley! Es para leerlo y releerlo! ... Que bendición y esto deja mucho en que pensar y actuar. Incluso en ocasiones me llegue a poner nervioso... es fuerte este tema, Muchos siguen a Cristo por temor al infierno más que por conocer a Dios. Esto me recuerda a la palabra que sale en Jeremias que dice "Si hubiesen estado en mi secreto". Debemis estar más en la intimidad con Dios, lejos de externalidades... Dios no de sabiduría.
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Graciela
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Re: ¿Qué significa ser Casi-Cristiano? (Según Wesley)

Mensaje por Graciela el Mar Jul 26, 2016 3:23 pm

Amén... Nuestro caminar en Cristo es primeramente en el interior, para que luego se refleje al exterior. Y a veces lo que reflejamos al exterior es pura hipocresía (Ver [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo])



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